Actores del sector inmobiliario coinciden en que Bolivia mantiene una demanda estructural de vivienda y oportunidades de inversión, aunque advierten que la estabilidad económica, el financiamiento y la seguridad jurídica serán determinantes para acelerar el crecimiento.
A pesar de contar con una economía nacional que atraviesa un proceso de transición, el mercado inmobiliario continúa mostrando una capacidad de adaptación superior a la de otros sectores. Aunque el incremento de costos, la incertidumbre económica y los cambios en el escenario cambiario han moderado el ritmo de nuevos proyectos, desarrolladores, inmobiliarias y operadores del mercado coinciden en que la demanda de vivienda permanece vigente y que el sector conserva uno de los mayores efectos multiplicadores sobre la economía nacional.
De acuerdo con la Cámara Boliviana de Desarrolladores Inmobiliarios (CBDI), actualmente las inversiones se orientan hacia viviendas más eficientes, desarrollos de uso mixto, urbanizaciones planificadas y edificaciones sostenibles, buscando responder a una nueva realidad económica y a una mayor racionalidad en las decisiones de compra. Para Oscar Paz Gutiérrez, presidente de la institución, la prioridad pasa por generar confianza y reglas claras que permitan convertir esta etapa de transición en un nuevo ciclo de crecimiento.
“Estamos frente a una transformación del mercado, donde la innovación y la planificación serán claves para sostener la inversión”, señala. A su juicio, el fortalecimiento de la seguridad jurídica, mejores condiciones de financiamiento y una política integral de vivienda serán fundamentales para atender un déficit habitacional que supera los 1,9 millones de viviendas y que representa una de las mayores oportunidades de desarrollo para el país.
La importancia del sector trasciende la construcción de viviendas. De acuerdo con la CBDI, la construcción privada tiene capacidad para generar más de 130.000 empleos directos, alrededor de 300.000 indirectos y dinamizar más de treinta actividades económicas, consolidándose como uno de los motores con mayor impacto sobre la economía boliviana.
Vivienda. La demanda habitacional continúa impulsando nuevos proyectos tanto horizontales como verticales.
Un mercado que continúa moviéndose
Desde la Cámara Inmobiliaria de Santa Cruz (Caincruz), la evaluación del primer semestre es prudente pero positiva. Su presidente, Franz Rivero, afirma que, pese a la incertidumbre generada por los bloqueos, las modificaciones cambiarias y la espera de reformas económicas, el mercado inmobiliario continuó registrando operaciones de compra, venta, alquiler y anticrético, demostrando una importante capacidad de resiliencia.
“El mercado no se ha detenido; ha seguido operando y adaptándose a las condiciones actuales”, sostiene Rivero. Considera que el verdadero impulso dependerá de que las reformas económicas anunciadas se traduzcan en hechos concretos y otorguen mayor previsibilidad a los inversionistas. Asimismo, destaca que la infraestructura pública continúa siendo uno de los principales factores para incrementar la valorización de los inmuebles y estimular nuevos desarrollos privados.
Ventura Mall Sur fortalece el potencial inmobiliario de sus alrededores
En paralelo, Caincruz observa con interés el avance de iniciativas vinculadas a la construcción sostenible y al financiamiento verde, áreas que podrían abrir nuevas oportunidades tanto para desarrolladores como para compradores durante los próximos años.
Franz Rivero identifica señales concretas de hacia dónde se mueve el mercado inmobiliario cruceño. Entre los proyectos que observa con mayor potencial menciona desarrollos de gran escala como Curupau 61, el fortalecimiento del entorno del Ventura Mall Sur y el crecimiento de corredores metropolitanos impulsados por nuevas inversiones en infraestructura.
También considera que zonas como Cotoca, Guarnes, Montero y distintos sectores del norte y este del área metropolitana ofrecen importantes posibilidades de valorización conforme avancen las obras públicas.
Las inversiones en infraestructura son determinantes para el crecimiento urbano y la valorización del suelo”, explica.
A su criterio, el segmento medio-alto cuenta con una oferta amplia y consolidada, mientras que el mayor espacio para crecer se encuentra en la vivienda destinada a los sectores medios y medios bajos, donde todavía existe una demanda insatisfecha que podría dinamizar el mercado si mejora el acceso al financiamiento y se generan condiciones adecuadas para la inversión.
Rivero considera que a pesar de un escenario económico desafiante, siguen existiendo oportunidades para inversionistas en distintos tamaños, desde pequeños lotes hasta complejos habitacionales.
Por: Economy






