Hace tres semanas se inauguró el Snack Cru Crujiente, que vende masistas elaboradas por personas con discapacidad. Aquel momento fue muy importante para Gustavo Escobar, que convive hace 20 años con la discapacidad visual, porque una luz de esperanza se abrió para su vida y con ese entusiasmo invita a la población a comprar las delicias hechas con harina.
«Hemos preparado estas ricas donas y estos buñuelitos, les invitamos a que vengan acá a Cru Crujiente, les vamos a atender con mucho cariño», invitó Escobar a la población. El Snack Cru Crujiente se encuentra en la Avenida Cívica entre calles 5 y 6 en el Distrito 1 de El Alto y fue inaugurado el 16 de abril.
Panes, masitas, empanadas, gelatinas y refrescos son preparados con esmero y bajo las normas de higiene “todo a precios accesibles”, añade Escobar.
«Por ejemplo, las donitas están a Bs 3, las empanadas a Bs 2», ratifica Gustavo con la esperanza de que más personas se sumen como clientes.
Su historia de vida es un ejemplo de lucha. Antes de la discapacidad visual, Gustavo trabajaba en un taller de costura, pero una noche, unos delincuentes lo asaltaron lo golpearon, por ello perdió la vista y la movilidad en el lado derecho de su cuerpo.
Después de años de rehabilitación y cirugías, Escobar logró recuperar parte de sus movimientos. Hoy en día es uno de los más entusiastas en el proyecto Cru Crujiente que le ayuda economicamente.
A unos metros de él, Rosemary Tarqui, otra persona con discapacidad visual, comercializa en el Snack Cru Crujiente una variedad de chocolates con maní, masitas y postres.
Ambos invitan a la población a consumir sus productos en este espacio impulsado por la Alcaldía de El Alto. El snack está abierto los lunes, miércoles y viernes desde las 09.00 hasta las 19.00 y los martes y jueves hasta las 16.00.






