La reactivación económica de Bolivia no dependerá únicamente de indicadores macroeconómicos o de nuevas inversiones. También exigirá aprovechar el talento de las mujeres, fortalecer el ecosistema emprendedor, impulsar reformas estructurales y construir acuerdos entre el Estado, el sector privado, la academia y la cooperación internacional.
Ese fue el mensaje central del Encuentro Nacional WEF Bolivia 2026, desarrollado bajo la temática «Reactivación Económica y Creación de Oportunidades», que reunió a representantes de distintos sectores para debatir propuestas orientadas al crecimiento del país.
Durante la inauguración, la presidenta del Women Economic Forum (WEF) Bolivia, Claribel Aparicio, sostuvo que el encuentro tiene por objetivo trascender el debate para construir resultados concretos. Recordó que, tras más de dos décadas de trabajo y once encuentros nacionales, la organización ha consolidado una comunidad de 15.000 mujeres, con 485 panelistas que han fortalecido el liderazgo femenino y 43 nuevas expositoras que se incorporan este año.
Aparicio explicó que la reactivación económica debe entenderse desde las necesidades de quienes producen y generan empleo: la agricultora que necesita vender con mayor valor agregado, la emprendedora tecnológica que busca inversionistas, la empresaria que quiere internacionalizar su negocio o quien requiere acceso a financiamiento y redes de contacto.
La vinculación entre la academia y el sector productivo también ocupó un lugar relevante. La directora de la Facultad de Ciencias Empresariales de Univalle Santa Cruz, Daniela Parada, destacó que la universidad participa como aliada estratégica del encuentro para acercar a los estudiantes a experiencias reales del mundo empresarial, permitiéndoles desarrollar competencias como liderazgo, comunicación y trabajo en equipo mediante su participación en la organización del evento.
El componente internacional estuvo representado por ONU Mujeres, cuya jefa de oficina en Bolivia, Andrea Llerena, reafirmó el compromiso de la organización con el fortalecimiento del liderazgo femenino y el empoderamiento económico mediante un memorándum de entendimiento suscrito con el WEF Bolivia. La representante enfatizó que la igualdad de oportunidades no solo constituye un objetivo social, sino también una condición necesaria para un crecimiento económico más inclusivo y sostenible.
Desde una perspectiva social, la primera dama municipal de Santa Cruz y cofundadora de Fundación Renacer Bolivia, Roxana del Río, recordó que la autonomía económica es una herramienta decisiva para que las mujeres puedan romper los ciclos de violencia. Señaló que la capacitación técnica, la educación y el acceso al empleo permiten recuperar independencia y abrir nuevas oportunidades para miles de mujeres que enfrentan situaciones de vulnerabilidad.
Uno de los diagnósticos más contundentes fue presentado por la vicegobernadora de Santa Cruz, Paola Aguirre, quien respaldó la necesidad de incorporar plenamente a las mujeres en la estrategia de crecimiento económico con una serie de indicadores. Recordó que, si las mujeres participaran en igualdad de condiciones en la economía mundial, el producto global podría incrementarse en $us 28.000 millones, equivalente a un crecimiento del 26%. Asimismo, destacó que Bolivia registra avances importantes en representación política, con un 52% de mujeres en el Parlamento, y que el 46% de los emprendimientos nacionales son liderados por mujeres.
Sin embargo, advirtió que esos avances conviven con profundas brechas estructurales. Más del 70% de las mujeres económicamente activas trabajan en la informalidad; perciben entre 25% y 30% menos ingresos que los hombres por labores equivalentes; en el área rural esa diferencia supera el 40%; solo tres de cada diez cuentan con seguro de salud o aportes para su jubilación; y dedican alrededor de 39 horas semanales al trabajo de cuidado no remunerado, frente a 14 horas de los hombres. A su juicio, ninguna estrategia de reactivación será sostenible mientras esas desigualdades persistan.
El análisis macroeconómico estuvo a cargo del economista boliviano y expresidente ejecutivo de CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Enrique García, quien planteó que Bolivia atraviesa una crisis de múltiples dimensiones, que combina desafíos económicos, sociales, institucionales y políticos. Frente a ese escenario, sostuvo que el país necesita una estrategia de desarrollo de largo plazo y advirtió sobre el riesgo de repetir ciclos de corto plazo sin impulsar transformaciones estructurales.
García recordó que América Latina ha perdido competitividad frente a otras regiones. Mientras en la década de 1960 representaba más del 15% del comercio mundial, hoy participa con alrededor del 5%, reflejando un rezago en productividad y competitividad. También citó el caso de Corea del Sur, cuyo ingreso per cápita pasó de ser una cuarta parte del latinoamericano a superar ampliamente al de la región.
En el caso boliviano, señaló que durante el auge de las materias primas las reservas internacionales netas pasaron de aproximadamente -$us 350 millones a cerca de $us 16.000 millones en 2014, una oportunidad que, en su criterio, debió aprovecharse para implementar reformas estructurales que fortalecieran la economía antes del cambio del ciclo internacional.
El economista concluyó que el crecimiento futuro deberá sustentarse en cuatro pilares: estabilidad macroeconómica, mayor productividad y competitividad, inclusión social mediante educación y empleo de calidad, y sostenibilidad ambiental. Asimismo, insistió en que Bolivia requiere recuperar la confianza, atraer inversión y construir consensos que permitan aprovechar plenamente el potencial productivo del país.






