Mientras Bolivia enfrenta amenazas cada vez mayores sobre su patrimonio natural, como los incendios forestales, la minería ilegal, la tala indiscriminada y el tráfico de fauna silvestre, los guardaparques continúan siendo la primera línea de defensa de los ecosistemas más valiosos del país.
Su labor va mucho más allá de vigilar senderos o recibir visitantes. Son quienes recorren durante días bosques, humedales, montañas y sabanas para proteger especies amenazadas, monitorear la biodiversidad, combatir incendios y trabajar junto a las comunidades que habitan dentro o alrededor de las áreas protegidas.
Actualmente, Bolivia cuenta con 23 áreas protegidas nacionales administradas por el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP) y una más creada por decreto, que en conjunto representan cerca del 22 % del territorio nacional. A ellas se suman decenas de reservas departamentales y municipales que resguardan la riqueza biológica del país.
De acuerdo con el Reglamento General de Áreas Protegidas (Decreto Supremo 24781) y la Ley 1333 del Medio Ambiente, las atribuciones de un guardaparque en Bolivia combinan autoridad de fiscalización con gestión técnica y comunitaria. Un aspecto legal clave es que, según el Artículo 65 de dicho reglamento, las actas, partes e informes que elaboran en campo tienen la calidad de pruebas instrumentales de carácter público, lo que otorga validez legal a sus intervenciones.
Área de función Tarea principal (D.S. Nº 24781)
Fiscalizadora Detener ilícitos, realizar decomisos precautorios y levantar actas con valor probatorio público.
Base legal: Arts. 65 y 68.
Operativa Combatir incendios forestales, atender desastres naturales y patrullar puestos de control en áreas protegidas.
Base legal: Art. 68, inc. j.
Técnica Monitorear especies, recolectar información ecológica y apoyar investigaciones científicas.
Base legal: Art. 68, inc. d.
Social Desarrollar educación ambiental, extensión y gestión participativa con comunidades locales.
Base legal: Arts. 64 y 68, inc. f.
Fuente: Decreto Supremo Nº 24781 – Reglamento General de Áreas Protegidas.
En el Día Mundial del Guardaparque, estas son cinco claves para comprender la importancia de su trabajo:
- Son los ojos y oídos de las áreas protegidas
Los guardaparques realizan patrullajes permanentes para detectar e interceptar actividades ilegales como la minería no autorizada, la tala, la caza furtiva, la pesca indiscriminada, los desmontes y el tráfico de vida silvestre. Además, monitorean poblaciones de fauna y flora, registran información ambiental y colaboran en investigaciones científicas que permiten conocer el estado de conservación de los ecosistemas
- Son los primeros en responder ante los incendios forestales
Ante el incremento de las quemas y emergencias ambientales, gran parte del cuerpo de guardaparques recibe capacitación especializada para combatir incendios forestales dentro de los espacios protegidos. Su conocimiento del terreno es crucial para planificar estrategias de control, organizar la logística y orientar el trabajo de bomberos y voluntarios durante las contingencias
- Trabajan junto a pueblos indígenas y comunidades locales
La conservación no sería posible sin la participación de quienes habitan los territorios. Por ello, los guardaparques coordinan acciones con comunidades indígenas y campesinas, desarrollan programas de educación ambiental, apoyan iniciativas de manejo sostenible de los recursos naturales y promueven la conservación participativa en el marco de la «protección social» que contempla la norma
- Pasan largas temporadas lejos de sus familias
Muchos puestos de control se encuentran en lugares remotos, accesibles únicamente tras varias horas de navegación, caminata o a caballo. Por ello, los guardaparques permanecen durante días o semanas en campamentos y refugios, alejados de sus hogares y enfrentando condiciones climáticas extremas para garantizar la vigilancia constante en el territorio.
- Custodian algunos de los ecosistemas más importantes de Sudamérica
Las áreas protegidas de Bolivia albergan especies emblemáticas como el jaguar, el cóndor andino, el bufeo boliviano, la paraba barba azul y miles de plantas y animales únicos. En un escenario de creciente presión por actividades ilegales y cambio climático, el trabajo de los guardaparques es fundamental para conservar la biodiversidad, proteger las fuentes de agua y mantener los servicios ambientales de los que depende toda la población.






