“Fue una idea que trajo el ex alcalde Armando Escobar Uría al regresar de su viaje a Francia. Una moderna galería de negocios exclusivos de los años 60’. Testigo de mi niñez, de pequeño recorría ese moderno lugar todos días camino al colegio. Aunque de aquello no queda ni el más pálido recuerdo” rememora el Concejal Javier Escalier, preocupado por su galopante abandono.
El Subterráneo, la otrora famosa galería de negocios ubicada en pleno centro de la ciudad de La Paz, se encuentra en un estado de abandono alarmante. Los tragaluces están destrozados, los paneles turísticos laterales no funcionan, las luces se encuentran inutilizadas, y solo cuatro de los diez locales permanecen abiertos, evidenciando la gravedad de los problemas que enfrenta este espacio comercial.
El 19 de febrero de 2002, una intensa granizada azotó la ciudad de La Paz, y la galería subterránea fue una de las áreas más afectadas. El granizo inundó el lugar, dejando a sus ocupantes sin mercadería. Aunque ese mismo año se realizaron refacciones en el espacio, los arrendatarios continúan luchando con una infraestructura deteriorada, sin recibir el apoyo necesario para mantener el lugar en condiciones adecuadas.
El concejal Javier Escalier, consciente de la situación, se reunió con los cuatro arrendatarios que aún mantienen abiertos sus locales. Durante el encuentro, se discutieron las posibles mejoras en la infraestructura que el legislador solicitará que se realicen ante el ejecutivo municipal.
A lo largo de los años, la galería ha sufrido cuatro inundaciones significativas, con niveles de agua que oscilaban entre 15 y 40 centímetros. La inundación más devastadora fue la de 2002, cuando los diez locatarios perdieron el 90% de su mercadería. El granizo rompió los vidrios y arruinó prácticamente todo lo que se encontraba en el interior.
La falta de mantenimiento es evidente: los mismos arrendatarios se vieron obligados a instalar defensivos en la parte superior para protegerse de las lluvias.
Intentaron cambiar las luminarias, pero el costo resultó excesivo. Para una sola hilera de focos, se requerían 36 unidades, por lo que tuvieron que instalar un sistema de iluminación improvisado con focos LED.
Los focos que iluminaban los banners turísticos en la parte superior de las paredes laterales dejaron de funcionar, y en los extremos de la galería, donde estaba ubicado el logotipo de la gestión del exalcalde, fueron arrancados de la noche a la mañana. “Pensamos, al principio, que unos vándalos habían entrado”, relató uno de los locatarios pero luego se enteraron que los mismos funcionarios de la actual gestión lo retiraron.
Los baños, originalmente construidos para uso exclusivo de los locatarios, fueron abiertos al público después de la inundación. Ahora solo una persona se encarga del cobro y su limpieza, tarea que antes realizaban cuatro empleados. Esta reducción en el personal es otro reflejo del abandono que sufre la galería.
La situación se agrava con el paso del tiempo, y el sitio que alguna vez fue un vibrante espacio comercial, corre el riesgo de caer en el olvido si no se toman medidas urgentes.






