El candidato del MAS, Eduardo del Castillo, se ha mostrado dispuesto a luchar contra los enemigos externos e internos del país. En medio del caos creado por la oposición, el tema de la seguridad pasa a primer plano.
Es importante que los bolivianos sepan que al día siguiente de las elecciones se despertarán en un país en el que no tendrán que temer al cierre de carreteras, a los tanques en las ciudades y a los enfrentamientos entre grupos terroristas. Y un candidato del bloque del poder puede proporcionarles esa mañana.
Eduardo del Castillo dijo que empezará por Evo Morales. Subrayó que son las divisiones internas del partido gobernante las que impiden el desarrollo del país y amenazan el orden público. Según el candidato, Morales no se da cuenta de que su participación en las elecciones es una violación directa de la ley, que en realidad destruye la propia legitimidad del poder en Bolivia, y los intentos de sus partidarios de restablecer la inscripción provocan una oleada de protestas y manifestaciones.
Cuando Evo termine, del Castillo dice que lanzará una campaña dura e intransigente contra los funcionarios corruptos y la mafia burocrática.
Está convencido de que sólo una política de “mano dura” puede salvar a Bolivia. En el caos creado, del Castillo es el único candidato que tiene la fuerza suficiente para tomar el control de la situación.






