Artes y Memoria en Yeso y Hojalata: Grandes Maestras y Maestros Mascareros Antes de que diablos y morenos deslumbren bajo las luces del carnaval de Oruro, o el Gran Poder, sus rostros se diseñaron a mano alzada sobre papel. Para luego, trabajar sobre una lámina de hojalata cortada, repujada, soldada y cromada por manos expertas en talleres que, casi siempre, permanecen invisibles para el público.
El Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF) inaugura este viernes 12 de junio la exposición Artes y Memoria en Yeso y Hojalata: Grandes Maestras y Maestros Mascareros, una muestra enfocada en el proceso complejo que hace posible el objeto terminado.
La exposición, curada por Irineo Uturuncu, investigador y especialista del MUSEF, organiza su propuesta en torno a dos ejes. El primero es la cadena operatoria, el recorrido completo desde la extracción de materias primas hasta el producto acabado.
El yeso proviene de canteras a cielo abierto —como las del municipio de Sicaya, en Cochabamba—, donde la piedra caliza es triturada, calcinada a 150 grados y embolsada para su comercialización. La hojalata, en cambio, llega importada, láminas de metal estañado que podemos reconocer en las latas de alcohol de 16 litros. Pero la cadena no es sólo materia, es también ingenio.
Los mascareros han fabricado sus propias herramientas a lo largo del tiempo. Martillos de distintos tamaños cuyos extremos fueron curvados y transformados en instrumentos de calado específico; punzones adaptados de objetos cotidianos; moldes construidos para reproducir con precisión los iconos de cada danza.
“No es solamente golpear con el martillo para darle una forma especial a una hojalata”, explica el curador. “Son diferentes herramientas que han ido creando, y eso es lo que tratamos de dar a entender con la exposición.”
El segundo eje de la muestra es la larga duración de la memoria mascarera. La muestra también plantea una reflexión sobre cómo los saberes artesanales no permanecen estáticos, sino que dialogan con distintos momentos históricos.
Las máscaras han atravesado procesos de transformación desde sus usos rituales y festivos en sociedades prehispánicas, pasando por las resignificaciones producidas durante la Colonia, hasta llegar a las celebraciones actuales.
La memoria de estos saberes permanece en la relación entre tradición y creación. Cada máscara contiene decisiones técnicas, interpretaciones simbólicas y la imaginación de quienes las elaboran; es decir, un conocimiento que pasa por el cuerpo del mascarero y la mascarera: por la mirada, el tacto, la experiencia acumulada y la capacidad de reinventar formas para responder a nuevos contextos festivos y culturales.
La exposición presenta piezas vinculadas a personajes de danzas como la Diablada, Morenada, Kullawada, Ch’unch’u y otras expresiones festivas, mostrando cómo cada máscara condensa historias, símbolos y formas de entender el mundo. La exposición reconoce también el trabajo de las maestras y maestros mascareros, protagonistas de una cadena de conocimientos construida a través del tiempo.
Entre los hojalateros se encuentran Hilarión Casas, Saturnino Ibáñez, Fortunato Mamani, Gonzalo Cruz, Félix Apaza y Máximo Gironda, quienes desarrollan procesos de transformación de la lámina de hojalata mediante técnicas de corte, repujado, soldadura y acabado.
En el trabajo del yeso, la muestra destaca los saberes de Alejandro Quispe y otros maestros y maestras yeseros que mantienen vivas las técnicas de modelado y elaboración de moldes que permiten dar forma a distintos personajes.
Finalmente, como parte de la propuesta expositiva, el público podrá apreciar también un video curatorial que documenta el proceso de elaboración de máscaras permitiendo acercarse a las prácticas, herramientas y conocimientos desarrollados en los talleres de las y los mascareros.






