Después de más de 12 horas de Audiencia, los compañeros judicializados por PETROBRAS y YPFB, escucharon la sentencia absolutoria, dictada por el juez que llevó el caso.
La Fiscalía no pudo comprobar que los defensores de Tariquía incurrieron en los delitos de los que se les acusaba: atentados contra la libertad de trabajo e impedir y estorbar la función pública.
La persecución judicial a 12 defensores, que nunca debió ser, como estrategia para acallar la lucha que por más de 10 años llevan las comunidades tariquiyeñas, no pudo sostenerse.
Se trata, sin duda, de una victoria para la defensa de las áreas Protegidas, para las comunidades que luchan frente a la ocupación petrolera, para todo el pueblo boliviano, así como es un aliciente para luchas de otras partes del mundo.
El juicio, muestra cómo operan las petroleras, y aún se lucha en instancias del Tribunal Agroambiental para qué no se invada más la Reserva con pozos hidrocarburíferos.
Que las lágrimas derramadas por los compañeros al oír la sentencia absolutoria, sean para regar y germinar la tierra que se defiende, porque son ellos y sus representantes orgánicos, los que han puesto su vida y libertad en riesgo para proteger lo que queda del bosque tucumano boliviano y las especies que ahí habitan.






