Tras la votación de la segunda vuelta en cinco departamentos de Bolivia, el mapa político local marca un hito: por primera vez en la historia del país, dos mujeres resultaron electas como gobernadoras. Se trata del porcentaje más alto de presencia de mujeres en el ejecutivo departamental desde la promulgación de la actual normativa electoral. Pese a este avance, la política departamental mantiene un marcado sesgo masculino, ya que en los legislativos los hombres representan el 64%, aproximadamente.
Los resultados del Sistema de Consolidación de Resultados Preliminares (SIREPRE) del Órgano Electoral Plurinacional (OEP) dan como ganadora a María René Soruco, de Camino Democrático para el Cambio (CDC), como gobernadora de Tarija con un 70,76% de la votación en segunda vuelta. Soruco se suma a Gabriela De Paiva (Libre), quien resultó electa gobernadora de Pando con un 46,93% en primera vuelta.
Con estos resultados, por primera vez en Bolivia, dos de las nueve gobernaciones estarán lideradas por mujeres. Este hecho constituye un hito histórico bajo la normativa electoral actual, rompiendo una racha de 18 años desde que Savina Cuéllar fuera electa como la primera y única prefecta en 2008.
“La presencia de mujeres en espacios de decisión no es simbólica: es fundamental para transformar las prioridades públicas, posicionar las agendas de igualdad y avanzar hacia una gestión más inclusiva y representativa”, señaló la directora de la Coordinadora de la Mujer, Tania Sánchez. Tras conocerse los datos, Sánchez destacó este paso como “parte de un proceso sostenido de incidencia y construcción colectiva por la democracia paritaria”.
Así también, el triunfo de Libre en Santa Cruz con el 56,97% de los votos en segunda vuelta posiciona a Paola Aguirre como vicegobernadora, siendo la primera mujer electa para el cargo en este departamento, aunque la cuarta en Bolivia desde la actual Constitución Política del Estado. En procesos pasados, Pando (2015 y 2021) y Tarija (2021) tuvieron vicegobernadoras.
“Asimismo, reconocemos la elección de Paola Aguirre, en un contexto donde enfrentó altos niveles de violencia y acoso político en espacios digitales. Su elección no solo expresa respaldo ciudadano, sino también evidencia la urgencia de garantizar condiciones seguras para la participación política de las mujeres”, subrayó Sánchez.
Legislativos dominados por hombres
Si bien la elección de estas tres mujeres representa un avance hacia la democracia paritaria, la brecha de género persiste. La mayoría de las asambleas departamentales siguen bajo control masculino. De acuerdo con el análisis del Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer, con los datos del cómputo oficial del OEP, el 64% de las y los asambleístas electos a nivel nacional son hombres, frente a un 36% de mujeres.
Este porcentaje revela un retroceso respecto a las elecciones de 2021, cuando las asambleístas mujeres electas alcanzó el 47%. Entre las causas de este descenso destaca que las listas de candidaturas no fueron totalmente paritarias, alcanzando solo un 48% de presencia femenina en términos generales.
Sin embargo, el dato más crítico surge en las asambleas por territorio (voto directo), donde las mujeres electas apenas llegan al 31%. Esta cifra evidencia cómo la brecha se amplía en los liderazgos locales.
“El desafío sigue siendo enorme. La subrepresentación de las mujeres en cargos ejecutivos municipales y departamentales nos muestra que aún persisten barreras estructurales, prácticas discriminatorias y contextos de violencia política que limitan el ejercicio pleno de sus derechos”, concluyó la ejecutiva de la Coordinadora de la Mujer.






