Las cifras del Sistema Nacional de Información en Salud – Vigilancia Epidemiológica (SNIS-VE) muestran que el embarazo adolescente continúa representando un desafío para la salud pública, pese a una reducción sostenida durante los últimos años. En 2020 se registraron 1.596 embarazos; en 2021 fueron 1.373; en 2022, 1.302; en 2023, 1.213; en 2024, 1.061 y en 2025 la cifra descendió a 968 casos. Aunque la tendencia es favorable, el promedio supera los 1.250 embarazos por año, es decir, más de tres adolescentes quedaron embarazadas cada día durante ese periodo.
La diferencia con los registros de la Dirección Departamental de Educación (DDE) responde a que ambas instituciones observan poblaciones distintas. El sistema de salud registra todos los casos atendidos entre adolescentes de 15 a 19 años pero la DDE únicamente contabiliza a las estudiantes que permanecían matriculadas cuando ocurrió el embarazo. Esto significa que muchas jóvenes ya habían abandonado el colegio o nunca estuvieron inscritas en una unidad educativa, por lo que su situación no aparece en las estadísticas escolares.
Los datos educativos también permiten observar cómo el embarazo adolescente continúa afectando la trayectoria escolar. El 55 % de los casos registrados por la DDE corresponde al área rural y el 45 % al área urbana de la ciudad de Sucre. Solo durante 2025, una de cada diez estudiantes embarazadas abandonó sus estudios y otra de cada diez optó por migrar al sistema de Educación Alternativa para intentar concluir su formación, una situación que según las autoridades educativas ocurre con mayor frecuencia en las provincias, donde las redes de apoyo institucional y familiar suelen ser más limitadas.
Aunque Chuquisaca logró reducir los embarazos adolescentes cerca de un 39 % entre 2020 y 2025, los 968 casos registrados solo el último año muestran que el problema continúa lejos de resolverse. Más allá de las cifras, el desafío consiste en evitar que la maternidad temprana interrumpa proyectos de vida y profundice condiciones de vulnerabilidad que pueden acompañar a las adolescentes durante mucho tiempo.
Por: Monserrath Murillo






