Con la llegada de la temporada de invierno y el descenso drástico de las temperaturas en gran parte del territorio nacional, las autoridades del sector salud instan a la población a intensificar los cuidados para disminuir las gripes y las afecciones respiratorias.
Las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAs) afectan principalmente a los grupos vulnerables: niños menores de cinco años, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades de base. Este comportamiento es habitual durante los meses de junio y julio; sin embargo, la coexistencia de múltiples virus circulantes exige una mayor responsabilidad ciudadana frente al autocuidado.
Ante este panorama, la población puede no solo cuidarse para disminuir las enfermedades sino para identificar las diferencias sintomatológicas entre el resfrío común, la Influenza y la COVID-19 para acudir oportunamente a los centros de salud.
¿Cómo diferenciar las enfermedades respiratorias?
Para evitar la saturación de los centros médicos y prevenir complicaciones, los especialistas en salud explican las diferencias clave entre las tres principales afecciones de la temporada:
Resfrío Común: De aparición gradual, sus síntomas principales son la congestión o secreción nasal, estornudos, dolor de garganta y, en ocasiones, tos leve. Rara vez presenta fiebre alta o dolores musculares severos, y la recuperación suele darse en pocos días sin mayores complicaciones.
Influenza: Su inicio es abrupto y repentino, se caracteriza por fiebre alta (frecuentemente por encima de los 38°C), escalofríos, dolor de cabeza intenso, fatiga extrema, dolores musculares fuertes y tos seca. Si no se trata a tiempo, especialmente en grupos de riesgo, puede derivar en cuadros graves como la neumonía.
COVID-19: Aunque comparte síntomas con la Influenza, puede presentarse de forma gradual. Sus características distintivas incluyen además de fiebre, tos seca continua y en cuadros de mayor cuidado, dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
Recomendaciones y medidas de prevención
La principal recomendación de las autoridades sanitarias es evitar la automedicación. El uso indiscriminado de antibióticos para infecciones virales no solo es ineficaz, sino que genera resistencia antimicrobiana y puede agravar la salud del paciente.
Para cortar la cadena de contagios, se recomiendan las siguientes acciones:
- Vacunación: Acudir a los puntos habilitados para recibir las dosis correspondientes contra la Influenza y completar los esquemas de vacunación contra la COVID-19.
- Filtros de bioseguridad: Fomentar el lavado frecuente de manos con agua, jabón y el uso de alcohol en gel.
- Uso de barbijo: Es altamente recomendado para personas que presenten cualquier síntoma respiratorio y en espacios cerrados o con poca ventilación.
- Aislamiento preventivo: Si un menor o un adulto presenta síntomas, debe quedarse en casa, no asistir al colegio ni al trabajo, y acudir al centro de salud más cercano para recibir un diagnóstico profesional.
- Nutrición: Mantener una buena hidratación e incluir en la dieta alimentos ricos en vitaminas A y C (cítricos, verduras de hoja verde) para fortalecer el sistema inmunológico.
El Sistema Nacional de Salud garantiza la vigilancia epidemiológica activa en todos los departamentos y el abastecimiento de medicamentos esenciales en los establecimientos de primer, segundo y tercer nivel. La prevención es la principal herramienta para cuidar la salud de las familias bolivianas durante este invierno.






