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Inversiones 2024: Entre la vieja receta y el esfuerzo privado por crecer

A lo largo de 2024, Bolivia ha recibido noticias de inversiones significativas en diferentes sectores. Estos capitales se enmarcan en una estructura económica extractivista que se trata de superar y en la voluntad del sector privado nacional y extranjero, que aún apuesta por el país, pese a la incertidumbre y a múltiples problemas como la escasez de dólares.

“Difícilmente vamos a poder salir del extractivismo, porque como país somos atractivos como proveedores de materias primas”, afirma Germán Molina, de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

El experto considera que la provisión de materias primas debe incluir también la compra de acciones en esas industrias internacionales, para que el país no solo se beneficie de las ventas de minerales, por ejemplo, sino también de los dividendos que genere su capital invertido en esas empresas. Con estos ingresos, “se puede constituir un fondo soberano con el que se puede afrontar crisis como la actual escasez de dólares”, mencionó.

En esta línea, este año, las inversiones más notables en este sector se respaldarán con dos contratos firmados en esta gestión. El primero fue signado el 11 de septiembre entre la estatal Yacimientos del Litio Bolivianos (YLB) y la rusa Uranium One Group, para el desarrollo de una planta de extracción directa (EDL) y carbonatación de litio en el salar de Uyuni, con una inversión aproximada de $us 976 millones. El segundo fue suscrito el 26 de noviembre, entre YLB y el consorcio chino CBC, para la construcción de dos plantas de EDL también en Uyuni, con una inversión inicial de más de $us 1.030 millones.

“Se suscribieron contratos por el litio con Rusia y China que – para concretarse– aún deben ser aprobados por la Asamblea Legislativa”, apunta Molina.

NPM Minerals, subsidiaria de la canadiense New Pacific Metals, anunció a su vez una inversión de $us 682 millones en los proyectos a cielo abierto Silver Sand (Potosí) y Carangas (Oruro), ambos de explotación de plata.

Fluxus, la división de petróleo y gas del grupo privado brasileño J&F, comunicó por su lado una inversión de $us 100 millones hasta 2028 en los campos Tacobo, Tajibo y Yacuiba, en Tarija.

Claudia Pacheco, presidenta del Colegio de Economistas de Santa Cruz, considera que en este sector destacan los proyectos de minería, en especial los de oro, cobre, energías renovables y litio. “Lo negativo fue la disminución de inversiones en hidrocarburos, con la consecuente disminución en la producción y exportación de gas, y la generación de una fuerte escasez de dólares para la economía”, subraya.

Las empresas del sector también han tenido dificultades para la repatriación de utilidades, lo que genera demasiada incertidumbre. “No debemos olvidar que nuestra inversión extranjera directa fue negativa el 2022 y que desde ese año se mostró el quiebre y desconfianza para realizar inversiones y reinversiones en nuestro país”, observa la economista.

Inversión privada nacional

El movimiento de capitales privados locales, por su lado, estuvo presente, con cifras más concretas en los sectores inmobiliario, infraestructura vial, comercio y finanzas, entre otros.

Destacan la inauguración de la Green Tower, dos edificios de 34 pisos cada una, construidos con cerca de $us 100 millones; el estreno de la agencia más moderna del BCP, de $us 20 millones; la entrega del Puente Urubó Village, que amplía la conexión entre la capital cruceña y el municipio de Porongo con una inversión de más de $us 13 millones; la apertura de un moderno taller de chapa y pintura de Toyosa, equipado con tecnología de punta e instalado con $us 4,5 millones; y el estreno de una bodega y un circuito logístico de $us 2,3 millones por parte de la Cervecería Boliviana Nacional. Estos proyectos se ejecutaron en Santa Cruz.

Servicio. Toyosa estrenó su moderno taller de chapa y pintura con tecnología de punta

Servicio. Toyosa estrenó su moderno taller de chapa y pintura con tecnología de punta

La industria sucroalcoholera cruceña también anunció grandes inversiones, como La Bélgica, que destinará $us 80 millones a una nueva molienda y a nueva sistemas tecnológicos; con Aguaí, que ejecutará $us 50 millones para duplicar su producción de etanol; y con La Bélgica, que ya invirtió $us 25 millones en una nueva planta de producción de alcohol.

Además, Itacamba invirtió en la construcción de su nueva planta de insumos agrícolas en Yacuses, con una capacidad de producción de 370 toneladas diarias en su primera fase.

inaugura su nueva planta de insumos agrícolas

Pero no todo se da en Santa Cruz, Droguería Inti invirtió $us 15 millones en El Alto para levantar el centro de distribución de la industria farmacéutica más grande del país.

Para Pacheco, en el sector privado local, destacan las inversiones en agroindustria (soya, girasol), construcción (malls, torres empresariales, viviendas y comercios) y tecnología (fintech y comercio electrónico).

Lo negativo es que la escasez de dólares, la devaluación del boliviano en un 70% y el tipo de cambio paralelo que crece han afectado la capacidad de financiamiento y encarecido el precio de los insumos, lo que limita nuevos proyectos y pone en riesgo la sostenibilidad de las empresas. “El veto a las exportaciones de algunos productos agroalimentarios, la falta de aprobación para el uso de biotecnología son factores para que su desarrollo sea limitado”, agregó.

Molina, a su vez, sostiene que grandes empresas, industrias y bancos “han hundido sus gastos, sus proyectos” y mantendrán esa tendencia hacia adelante.

Nuevos escenarios

Sobre las perspectivas para la nueva gestión, los expertos ven muchas dificultades, aunque también oportunidades si se dan las condiciones apropiadas.

En la inversión privada nacional, Pacheco prevé una expansión moderada en tecnología; crecimiento potencial en energías renovables, si se cuenta con viabilidad estatal; pero un estancamiento por los vetos de exportación y un posible cierre de micro y pequeñas empresas, si no se cuenta con incentivos tributarios y aduaneros para el sector. “El contrabando, si no es controlado, afectará sobremanera la industria nacional”.

La inversión estatal planificada para 2025 se traducirá, asimismo, en un déficit fiscal proyectado del 7,8%, lo que refleja dependencia del financiamiento externo o de las reservas para sostener los proyectos.

Respecto a la inversión extranjera, la economista señala que habrá “precaución por parte de los inversionistas ante posibles tensiones electorales”. Además, “la continuidad de los proyectos en minería y litio será altamente condicionada por la estabilidad política y económica”, anticipó.

Asimismo, según Molina, hay que tomar en cuenta que está pendiente la devolución de los Certificados de Devolución Impositiva (Cedeim), que permitirá un mayor ingreso de divisas al país; la supresión de las cuotas de exportación, sin descuidar el mercado interno; y la ampliación de la biotecnología, que posibilitará el aumento de la producción agroindustrial.

El integrante del CBEB también sostuvo que debería mejorarse el marco legal laboral para atraer capitales de otros países que incrementen la producción y generen fuentes de trabajo en Bolivia. Indicó que la norma actualmente favorece en más del 90% al trabajador y ahuyenta la inversión privada.

Molina prevé la expansión de proyectos de diversificación de la agroindustria y nuevas inversiones del sistema financiero.

Inversión estatal

En la línea extractivista, las mayores inversiones estatales este año se concentraron en la exploración de hidrocarburos ($us 397 millones programados), con el pozo Mayaya X-1 como principal estandarte, ya que se invirtió más de $us 80 millones en el descubrimiento de ese nuevo sistema petrolero.

Planta siderúrgica

El Gobierno prevé también inaugurar en diciembre la planta siderúrgica del Mutún, con una inversión de $us 546 millones. El complejo permitirá sustituir al menos el 50% de las importaciones de hierro del país.

La inversión en el sector energético, de unos $us 518 millones, muestra igualmente el compromiso con el fortalecimiento de la infraestructura energética del país, es decir, con la generación, transmisión y distribución.

Otras inversiones públicas son la inauguración de la primera planta de biodiesel, que se instaló en Santa Cruz con una inversión de casi $us 55 millones; la entrega este mes de la segunda planta de biodiesel, que se construye con $us 50 millones; la ampliación de la línea Roja del Tren Metropolitano de Cochabamba, que requiere de $us 15,3 millones; y la planta de Bioinsumos de Pampa Grande, de $us 933.000, entre otros.

Las inversiones estatales se orientaron a la infraestructura vial, a la expansión de energías renovables y al desarrollo del litio. “La falta de divisas y la no aprobación de financiamiento externo afectó la viabilidad de proyectos e importaciones clave, encareciendo los costos en los proyectos”, afirma la presidenta del Colegio de Economistas de Santa Cruz.

Por: Economy