Según una reciente encuesta del Instituto Cruceño de Estadística (ICE), la mayoría de los hogares en Santa Cruz califica como “buenas” las condiciones estructurales de sus viviendas. Sin embargo, el informe también identifica desafíos persistentes en acceso a servicios básicos, infraestructura y seguridad.
En medio del crecimiento económico y urbano que ha caracterizado a Santa Cruz durante la última década, la calidad de vida en los hogares cruceños continúa siendo un tema prioritario. Así lo refleja la Encuesta de Hogares 2024 del Instituto Cruceño de Estadística (ICE), cuyos resultados ofrecen una radiografía actualizada del entorno habitacional, acceso a servicios y condiciones demográficas del departamento.
El estudio revela que el 47,8% de los hogares califica el estado del techo de su vivienda como “bueno”, mientras que el 46,1% lo considera “regular” y un 4,3% lo evalúa como “malo”. Respecto a las paredes, el 50,8% de los encuestados cree que están en buen estado, 45,1% opina que son regulares y 4,1% las califica como deficientes. En el caso del piso, un 54,3% destaca que está en buenas condiciones, 41,9% lo considera regular y un 3,8% lo señala como malo.
Estos datos permiten establecer que al menos 6 de cada 10 hogares tienen una percepción positiva sobre la infraestructura de sus viviendas. Sin embargo, el resto refleja situaciones que requieren atención urgente por parte de las autoridades locales y del sector de la construcción, especialmente en zonas de expansión urbana no planificada.
El número de personas con perspectivas buenas coincide con la cantidad de personas que cuentan con casa propia, 64,6% del total encuestado; le sigue 22,4% que vive en alquiler, 8,4% en préstamo o permiso gratuito; 3,6% en relación de dependencia y 1,2% otros.
El hacinamiento, una mejora leve pero persistente
Uno de los indicadores críticos que mide la encuesta es el nivel de hacinamiento, que se mantiene en 6,1% en el departamento. Aunque se trata de una cifra inferior a años anteriores, este porcentaje sigue representando una situación que afecta la calidad de vida de miles de familias, sobre todo en barrios periféricos, donde la expansión urbana ha superado a la oferta de infraestructura y servicios básicos.
Servicios básicos, un acceso desigual
Uno de los aspectos más relevantes de la encuesta es el acceso a servicios esenciales. Aunque el agua potable y la energía eléctrica tienen alta cobertura, el acceso a agua caliente, excluyendo duchas eléctricas, continúa siendo limitado. Esta carencia afecta directamente al bienestar y salud de las familias, particularmente en contextos de vulnerabilidad.
El informe también llama la atención sobre la limitada tenencia de títulos de propiedad. Aunque no se precisan cifras en la presentación del ICE, se destaca que una parte significativa de los hogares no cuenta con documentos que respalden jurídicamente la propiedad de su vivienda, lo cual constituye un obstáculo para la planificación urbana, la inversión y la seguridad jurídica de las familias.
Seguridad y percepción de riesgo
El estudio reporta que una proporción relevante de los hogares (5,1%) ha sido víctima de robos u otros hechos delictivos, lo cual refleja la necesidad de reforzar las políticas de seguridad ciudadana en el entorno doméstico. La falta de iluminación pública, sistemas de patrullaje preventivo y vigilancia barrial siguen siendo desafíos visibles en varias zonas urbanas de Santa Cruz.
La encuesta también analiza la composición de los hogares. En promedio, por vivienda habitan 1,96 hombres y 2,01 mujeres, con una distribución de género bastante equilibrada: 50,3% mujeres y 49,97% hombres. Esta estructura poblacional subraya la importancia de desarrollar políticas habitacionales inclusivas, pensadas tanto para núcleos familiares tradicionales como para hogares unipersonales o ampliados.
Por: Economy






