En Bolivia, las personas adultas mayores representan un pilar fundamental de nuestra sociedad, suman 1.267.190, lo que equivale, aproximadamente, al 10,1% de la población total del país. Estas más de un millón doscientas mil personas no son solo cifras, son historias vivas, familias, y una valiosa contribución a la construcción al Estado boliviano.
A través del Ministerio de Justicia y Transparencia Institucional, se ha trabajado incansablemente para garantizar sus derechos, y está consciente de los desafíos que aún persisten y que requieren de atención y acción urgente.
Uno de los derechos más fundamentales es el derecho a la identidad, cuyo ejercicio ha tenido un avance significativo gracias a los esfuerzos del Servicio General de Identificación Personal (SEGIP), que durante el año pasado emitió cédulas de identidad a 151.345 personas adultas mayores, de las cuales 977 recibieron su registro por primera vez. Este logro no solo reafirma su derecho a la identidad, también les permite acceder plenamente a otros derechos fundamentales, promoviendo su inclusión integral en la sociedad. Aún queda el desafío de llegar a las personas que, por diversas razones, no han podido acceder a este derecho esencial, especialmente en áreas rurales y de difícil acceso.
El acceso al Sistema Integral de Pensiones es otro ámbito donde se ha logrado avances significativos. Hasta el 30 de junio de este año, 1.213.556 personas adultas mayores se han beneficiado de la Renta Dignidad, 53,74% mujeres. Además, de los 219.266 jubilados actuales, 17.800 continúan trabajando, lo que demuestra el compromiso y la capacidad de las personas mayores para contribuir activamente al desarrollo del país. Sin embargo, la sostenibilidad de estos sistemas y la equidad en su distribución son aspectos que continúan siendo prioritarios en nuestra agenda.
En términos de salud, se ha fortalecido el Seguro Universal de Salud (SUS) para asegurar que todas y todos los bolivianos, sin importar su edad, tengan acceso a una atención médica de calidad, promoviendo así un envejecimiento saludable. No obstante, queda por mejor la infraestructura y los servicios de salud especializados para atender de manera más efectiva las necesidades de esta población, que un 60% padece al menos una enfermedad crónica, siendo las más comunes la hipertensión, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.
En ese marco, el envejecimiento activo es un área en la que el Viceministerio de Igualdad de Oportunidades impulsado iniciativas clave para fomentar la autonomía, la actividad física y mental, y el deporte. A través del Consejo de Coordinación Sectorial “Por Una Vejez Digna” y en cumplimiento del mandato de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, se han desarrollado diferentes medidas para promover un envejecimiento activo y saludable. Un ejemplo de ello son las Olimpiadas Departamentales Físico Cognitivas que, a la fecha, ya han tenido lugar en cinco departamentos, con la participación de 1.334 personas adultas mayores, en su mayoría mujeres, lo que contribuye a preservar su autonomía y prevenir enfermedades. Es necesario expandir estas iniciativas a nivel nacional para alcanzar a todos los departamentos y comunidades.
La educación continua también es esencial para mantener la mente activa y prevenir el deterioro cognitivo. A lo largo de 11 años, el Ministerio de Educación ha organizado las Olimpiadas del Saber del Adulto Mayor, con la participación de más de 300 personas en cada versión. Sin embargo, solo el 5% de las personas adultas mayores participa en programas de educación para adultos, lo que subraya la necesidad de expandir estas oportunidades y crear más programas que se adapten a las necesidades y contextos de las personas adultas mayores.
El trato preferente hacia esta población es un valor fundamental que debemos promover en toda la sociedad. Lamentablemente, el maltrato y la discriminación siguen siendo una realidad preocupante en Bolivia. Según el Servicio Plurinacional de Asistencia a la Víctima (SEPDAVI), más del 20% de las denuncias presentadas por personas adultas mayores están relacionadas con maltratos físicos o psicológicos. Es imperativo erradicar estas prácticas y garantizar un entorno seguro y respetuoso para todos. Aún queda pendiente el fortalecer los mecanismos de protección y educación para cambiar actitudes y comportamientos que perpetúan la violencia contra las personas mayores, y seguir promoviendo el compromiso de las familias y las comunidades para prevenir e identificar la violencia.
En cumplimiento al trato preferente que establece la norma, en el ámbito del transporte, la empresa estatal Mi Teleférico ha sido pionera en otorgar un descuento del 50% a las personas adultas mayores, a través de las tarjetas preferenciales. En la gestión 2023, fueron 14.032 personas mayores las que utilizaron este servicio, y en 2024, hasta el mes de julio, la cifra ha aumentado a más de 15.440, lo que refleja un progreso notable en la implementación de políticas de movilidad inclusiva.
Este Día de la Dignidad de las Personas Adultas Mayores es un llamado a la acción. Es un recordatorio de que debemos redoblar nuestros esfuerzos para garantizar que cada boliviano, sin importar su edad, pueda vivir con dignidad, salud y respeto. El Estado está comprometido con la construcción de una Bolivia más justa e inclusiva, donde las personas adultas mayores no solo sean protegidas, sino también valoradas como miembros activos y esenciales de nuestra sociedad.
Como Gobierno, seguiremos trabajando incansablemente para superar las barreras existentes y construir un futuro donde la vejez sea sinónimo de bienestar, respeto y participación plena en todos los ámbitos de la vida.






