En referencia a los presuntos daños mecánicos atribuidos al uso de etanol en las gasolinas, representantes de la Comisión Nacional Cañeros de Bolivia (Concabol) salieron públicamente a rechazar lo que califican como acusaciones irresponsables, sin sustento técnico, que afectan a un programa energético vigente desde hace siete años y que, aseguran, no ha generado fallas comprobadas en el parque automotor.
Alcides Córdoba, vicepresidente de Concabol, sostuvo que el etanol producido en Bolivia cumple estrictamente con todas las normas y estándares de calidad exigidos, sometiéndose de forma permanente a controles técnicos. “En siete años de implementación del programa no se ha registrado un solo problema atribuible al etanol. No se puede señalar a todo un sector productivo como responsable sin evidencia”, afirmó.
Córdoba expresó solidaridad con el sector transporte por los daños reportados en vehículos, pero fue enfático en separar responsabilidades. Recordó que el propio ministro de Hidrocarburos reconoció recientemente la existencia de sedimentos y turbidez en tanques de almacenamiento, una situación que, según el dirigente, corresponde exclusivamente a YPFB y a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), entidades responsables de garantizar la calidad del combustible que se comercializa en el país.
En la misma línea, Juan Carlos Rojas, director de Concabol, manifestó su “profunda preocupación” por la desinformación que circula en redes sociales y algunos medios, y recalcó que en ningún momento la mezcla de etanol en las gasolinas superó el 12% permitido por normativa. “La mezcla real se ha mantenido siempre por debajo del 9%. Atribuir esta problemática a un aditivo vegetal certificado internacionalmente es un despropósito”, señaló.
Rojas advirtió que este tipo de discursos no solo generan incertidumbre, sino que golpean directamente al sector sucroalcoholero y a miles de productores cañeros que realizaron importantes inversiones para incrementar productividad y capacidad de producción. “Se está retrocediendo en un camino que Bolivia debería profundizar: el de la producción sostenible, amigable con el medio ambiente y con impacto económico positivo”, afirmó.
Ambos dirigentes coincidieron en subrayar la dimensión económica y estratégica del etanol. El uso de biocombustibles de origen nacional permite sustituir importaciones, reducir la salida de dólares, generar empleo y fortalecer economías regionales. “Es mucho más lógico pagar en bolivianos a familias bolivianas que seguir importando combustible en dólares”, sostuvo Córdoba.
El sector cañero exigió certidumbre por parte del Estado y responsabilidades claras frente a eventuales fallas, remarcando que la transición energética y la seguridad del abastecimiento requieren decisiones basadas en datos, controles efectivos y una visión de largo plazo.






