Las mujeres son mayoría en la Asamblea Legislativa Plurinacional, con el 52,4% de sus integrantes, pero ninguna presidirá las cámaras de Diputados/as y Senadores/as por segundo año consecutivo. El contraste se suma a una brecha histórica: desde 1995 hasta la reciente elección de las directivas para la gestión 2026-2027, las mujeres ocuparon el 27,68% de los cargos directivos en Diputados/as y el 27,08% en el Senado, según un análisis del Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer.
Estos porcentajes incluyen las directivas elegidas el 29 y 30 de octubre de este año, que ratificaron a Diego Ávila al frente del Senado y a Roberto Castro en Diputados/as, respectivamente. Este jueves y viernes las directivas fueron posesionadas.
El seguimiento del Observatorio muestra que la presencia mayoritaria de mujeres en los escaños no se refleja en igual medida en la conducción parlamentaria. Además de mantener ambas presidencias en manos de hombres, la nueva gestión registra una reducción de la participación de mujeres en el conjunto de las directivas camarales.
Entre las gestiones 2025-2026 y 2026-2027, las mujeres pasaron de ocupar siete de los 13 cargos directivos de ambas cámaras a seis. Los hombres, en cambio, aumentaron de seis a siete.
En la Cámara de Diputados/as, la distribución se mantiene por segundo año consecutivo: cuatro hombres y tres mujeres integran la directiva. El cambio se concentra en el Senado. Su directiva pasó de cuatro mujeres y dos hombres en la gestión 2025-2026 a tres mujeres y tres hombres para el periodo 2026-2027.
Trayectoria de desigualdad
La composición actual forma parte de una trayectoria de desigualdad en el acceso a la dirección parlamentaria. En el registro acumulado desde 1995, incluida la reciente elección para la gestión 2026-2027, las mujeres ocuparon el 27,68% de los cargos directivos en Diputados, frente al 72,32% de los hombres. En el Senado, la proporción fue del 27,08% para las mujeres y del 72,92% para los hombres.
La evolución de la Cámara de Diputados/as muestra avances y retrocesos. Entre 1995 y 2007, la presencia de mujeres pasó de una a tres integrantes, con fluctuaciones y años sin ninguna mujer en la directiva. Desde 2008 volvió a disminuir, hasta llegar a cero en 2014, cuando todos los cargos estuvieron ocupados por hombres.
Posteriormente hubo una recuperación: en 2015 participaron cuatro mujeres y en 2019 se alcanzó el mayor número de la serie, con cinco de los siete cargos. Sin embargo, esa presencia no se sostuvo. En 2023 descendió a una mujer, en 2024 subió a cuatro y en las dos últimas gestiones quedó en tres.
En el Senado, la serie analizada registra directivas sin mujeres entre 1995 y 2008, con la excepción de 2002, cuando participó Mirtha Quevedo, la primera presidenta de esta cámara en la historia de Bolivia. A partir de 2009, la participación de las mujeres registró avances, hasta alcanzar cinco de los seis cargos en 2020.
Después se produjeron nuevos descensos y recuperaciones: en 2022 hubo una sola mujer en la directiva del Senado; en 2023 y 2024 fueron tres; en 2025, cuatro; y en la reciente elección para la gestión 2026-2027, tres.
Estos antecedentes muestran que los avances en la participación de las mujeres en la conducción legislativa no han sido continuos. Aunque actualmente constituyen la mayoría de la Asamblea (52,4%), su acceso a los cargos de dirección sigue marcado por diferencias y retrocesos.
Para la Coordinadora de la Mujer, avanzar hacia una democracia paritaria exige transformar las relaciones de poder que mantienen a las mujeres al margen de la conducción política. La igualdad conquistada en la representación debe expresarse también en quiénes dirigen y toman las decisiones. Mientras los espacios de mayor jerarquía sigan concentrados en manos de los hombres, la democratización del poder seguirá siendo una tarea pendiente.






