Roberto Castro espera con ansias el próximo partido de la selección boliviana. “Tengo la esperanza de conseguir entradas esta vez, el último partido me lo perdí”, dice, mientras mira en su celular los goles de los triunfos de la “verde”. La fiebre futbolera ha llegado para quedarse, los resultados positivos alcanzados por la selección este año la han despertado, pero ¿qué factores nos hacen emocionar y seguir con fervor a los ganadores? ¿Cuál es la psicología del hincha?
“Cuando uno es aficionado al deporte y, en este caso, al fútbol, el triunfo de la selección provoca una euforia y alegría inmensa. Estos sentimientos benefician indudablemente a todo ser humano al promover actitudes positivas y un estado de ánimo elevado”, señala Liudmila Loayza, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.
Los triunfos deportivos pueden paralizar un país entero. Movilizan masas de gente e incluso a personas que, en otras circunstancias, difícilmente habrían salido a la calle para celebrar con los demás algo que no fuera esa victoria. La de su equipo de fútbol o un atleta en particular que ha hecho historia con su récord.
Daniel Wan, profesor de la Universidad Estatal de Murray, señala que quienes viven como propios los triunfos de los deportistas entienden el deporte como algo más que mero entretenimiento. Por lo general, esa afición ocupa un espacio significativo en sus vidas. Y el hecho de que esto sea así, resulta beneficioso.
“Si sentimos como propios los triunfos de los deportistas es por nuestra necesidad de pertenencia. Los deportes nos unen. Nos hacen sentir parte de un colectivo, de una experiencia que nos trasciende y que nos vincula a algo más grande. Así, un aspecto que sin duda agrada a los aficionados de un equipo de fútbol, por ejemplo, es reunirse con amigos o familiares y ver juntos los partidos”, señala el experto estadounidense.
Wan agrega que el ser humano se organiza en pequeños grupos sociales orientados por un fin, en una especie de organización tribal, ya sea para seguir a un equipo deportivo, a un grupo musical o para compartir otras aficiones/ideales comunes.
Loayza, por su parte, explica que, en el caso del fútbol, este fenómeno genera un fuerte sentido de pertenencia e identidad.
“Cuando el equipo gana, los hinchas se sienten animados y valoran mucho ser bolivianos, apreciando el esfuerzo del equipo. Este aumento del fervor y la esperanza impulsan una cadena de resultados positivos, fomentando la participación en torneos de nivel mundial”, indica.
Este fervor ha revivido, dice la psicóloga, las esperanzas de ver a la selección nacional en lo más alto, jugando con los mejores equipos del mundo, una hazaña que no se ha repetido desde 1994.
“Yo no había nacido cuando la selección clasificó, solo tengo las historias de mis padres y tíos de cómo el país entero se unió y se paralizó para ver los partidos de la verde”, indica Roberto Castro.
Por: Manuel Filomeno






