El comercio exterior de Bolivia registró en 2024 uno de sus peores desempeños en los últimos años, con un déficit comercial consecutivo y una caída global de casi $us 3.000 millones hasta septiembre. Las exportaciones disminuyeron en $us 1.643 millones, mientras que las importaciones se redujeron en $us 1.337 millones, según destacó Gary Rodríguez, Gerente General del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en Santa Cruz.
De acuerdo con los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las exportaciones bolivianas totalizaron $us 6.687 millones al tercer trimestre de 2024, lo que representa una caída del 20% en valor y del 13% en volumen en comparación con el mismo período del año anterior. Este descenso se debe en gran medida a la baja de las exportaciones tradicionales, que cayeron un 23% en valor y un 14% en volumen. Las exportaciones no tradicionales, que representan el 30% del total exportado, también sufrieron una contracción del 11% tanto en valor como en volumen.
Por su parte, las importaciones alcanzaron los $us 7.117 millones, registrando una disminución del 16% en valor y del 11% en volumen. Las principales caídas se observaron en las categorías de equipos de transporte (-31%), bienes de capital (-19%), insumos (-12%) y combustibles (-14%).
Impactos y lecciones aprendidas
El panorama adverso del comercio exterior de Bolivia en 2024 ha dejado claras varias lecciones clave:
Dependencia crítica del comercio exterior: La importancia de las exportaciones e importaciones para la economía nacional ha sido subestimada. La caída en las exportaciones no solo afecta el crecimiento económico y el empleo, sino que también reduce la disponibilidad de divisas.
Escasez de dólares y presión inflacionaria: Menos divisas incrementan los costos de importación y producción, encareciendo la moneda extranjera.
Fuerte dependencia externa: Bolivia importa el 86% del diésel y el 56% de la gasolina que consume. Reducir costos de importación, eliminando impuestos en combustibles y revisando la regulación sobre el diésel, es urgente.
Inversión privada como motor del crecimiento: La generación de empleos de calidad y el incremento de la producción dependen de un entorno favorable para la inversión privada.
Propuestas para un 2025 de recuperación
Gary Rodríguez subrayó la necesidad de un golpe de timón en las políticas públicas, basado en tres pilares fundamentales:
Seguridad jurídica: Combatir los avasallamientos a predios productivos y los bloqueos de carreteras.
Seguridad de mercados: Garantizar la libre exportación y diversificar destinos.
Seguridad de políticas públicas: Enfocar esfuerzos en sectores de rápido impacto como el agropecuario, agroindustrial, forestal, maderero y el turismo.
El fortalecimiento de las exportaciones no tradicionales y el desarrollo de nuevos mercados son esenciales para generar más divisas y revertir la tendencia negativa. Además, es fundamental mejorar la productividad y competitividad mediante un trabajo sinérgico entre el sector público y privado.
Una visión a largo plazo
“El gran desafío para Bolivia es convertir las lecciones del 2024 en un punto de inflexión que permita construir una economía más digna, productiva, exportadora y soberana. Para ello, necesitamos un trabajo coordinado y una visión compartida que trascienda los intereses inmediatos”, concluyó Rodríguez.
Por: Economy






