Xiaomi, conocida mundialmente por su tecnología de consumo, está consolidando su ingreso a la industria automotriz con resultados que han puesto en alerta incluso a Tesla. En su segundo trimestre fiscal, la división Xiaomi Auto reportó la venta de 81.302 vehículos, con una pérdida de $us 41 millones. Si bien sigue en números rojos, la cifra representa un punto de inflexión: la compañía pasó de perder en promedio $us 5.250 por vehículo en 2024 a apenas $us 507 en 2025, acercándose con rapidez al punto de equilibrio.
De acuerdo con Xataka, el desempeño está estrechamente ligado al éxito del SU7 y de su versión Ultra, que posicionaron a Xiaomi en el segmento de lujo automotriz y elevaron el precio promedio de venta en 10% en un año. Gracias a ello, el margen bruto de su división automotriz saltó del 15,4% en 2024 al 26,4% en 2025, un nivel que pocas startups del sector alcanzan en tan poco tiempo.
El factor China: escala y distribución
Expertos como Bill Russo, CEO de Automobility, destacan que la ventaja competitiva de Xiaomi radica en su capacidad de producción. Al asociarse con Beijing Auto, una empresa estatal con gran escala industrial, la firma accedió a cadenas de suministro consolidadas y componentes de alta calidad.
Además, Xiaomi capitalizó su red comercial en China, que en un año creció de 87 tiendas en 30 ciudades a 335 centros en 92 ciudades, reforzando su posicionamiento de marca premium.
Retos en el horizonte
El rápido ascenso no está exento de desafíos. El SU7 se ha convertido en un fenómeno de reventa, con listas de espera de hasta 10 meses y precios más altos que el original. La compañía enfrenta la necesidad de ampliar capacidad de producción para competir en escala con gigantes como BYD, que en 2024 vendió 4 millones de vehículos frente a los 350.000 que Xiaomi espera colocar en 2025.
De cara a 2027, la firma prepara su desembarco en Europa, un paso decisivo en la internacionalización de su negocio automotriz. Sin embargo, como advierte John Helveston, profesor especializado en la industria china de vehículos eléctricos, “el éxito en el sector no se mide en lanzamientos rápidos, sino en la capacidad de sostenerse y crecer a lo largo de los años”.
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Una apuesta estratégica
Mientras Rivian, Lucid o la división eléctrica de Ford acumulan pérdidas multimillonarias, Xiaomi ha logrado equilibrar competitividad en precios con una estrategia de diferenciación en lujo y tecnología. En poco más de un año, pasó de ser un actor inesperado a un competidor real en la guerra de los autos eléctricos, con un objetivo claro: desafiar el dominio de Tesla y consolidar una marca global de movilidad eléctrica.
Por: Economy






