Por: Jimmy Osorio L.
Después de los tradicionales resultados desastrosos de las encuestas y del hostigamiento “informativo” a través de sondeos, vaticinios, adivinaciones, epifanías, etc., sobre quién será el próximo alcalde, no hay muchos bolivianos que tenga fe ciega a las predicciones, sobre todo a las de las encuestadoras, es así que se hace necesario sentarse a reflexionar sobre la validez de estos métodos; en el caso de la encuestas que apelando al “método científico”, en lo que va del siglo 21, presentaron resultados con errores muestrales de más del 20% (imperdonable en cualquier estudio serio) y el resto de métodos se sostienen en la fortuna; lo cierto es que, y aunque parezca absurdo o jocoso, en los últimos años el grupo esotérico acertó con mayor exactitud los resultados plebiscitarios, no porque precisamente sus técnicastengan mayor validezsino, porque los “cientistas cuantitativos” no aplicaron con rigor técnico el método estadístico de la recolección de datos en una muestra bien definida, o porque simplemente a los financiadores no les gustó los resultados obtenidos y tuvieron que presentar una diferente tabulación, práctica tan antigua como la numerología.
Pero entonces, la gran pregunta es: ¿cómo se puede tener una idea formal de qué tienda política o qué candidato puede tener un mayor chance de hacerse del poder local?, dar una respuesta certera a la pregunta sería engañosa, sin embargo, se puede apelar a una serie de factores descriptivos y probabilísticos, para que quién sepa leer los números pueda encontrar una luz al final del túnel.
El primer paso, y el, más sencillo es encontrar la probabilidad de que 1 de 17 candidatos se haga de la silla edil, esto simplemente se lo halla dividiendo 1/17 cuyo resultado es 5,8%; es decir que si cada uno de los 17 candidatos obtendrían la misma cantidad de votos su porcentaje final sería del 5,8% y nadie sería alcalde, pero ese es un escenario improbable, entonces para obtener la mayor cantidad de votos de un número finito de votantes cada candidato deberá jugar sus mejores cartas.
Considerando que, son innumerables, los factores que debe tener un candidato para que la ciudadanía lo apoye o lo rechace, entre ellos están su: imagen, conocimiento, experiencia, capacidad, propuesta, originalidad, ímpetu, estructura, organización, estrategia, etc., entonces, más allá de una encuesta que mida los factores mencionados, el análisis no debe transitar el camino del candidato sino del Elector, y a través de la estadística descriptiva tratar de encontrar elementos tendientes de apoyo, rechazo o identidad.
En primer lugar, veamos cómo está compuesta la pirámide poblacional paceña (Gráfico 1), a partir de los 18 años, dado que los menores de edad, en Bolivia, no votan.
La pirámide del gráfico 1 muestra que el grueso de la población paceña se encuentra en la base, es decir en el segmento de 18 a 29 años, en los segmentos decenales superiores la población se va estrechando, esto podría indicar que los que tendrán un rol preponderante en la elección municipal serán los jóvenes, aquellas las personas que están comprendidas entre 18 años y 29 años, sin embargo, y por tradición, es sabido que este segmento poblacional aún está construyendo una ideología política y el consumo de algunos servicios municipales, como el catastro, permisos de construcción, licencias de funcionamiento, impuestos y otros, todavía no son de su interés, por lo que este segmento es volátil y decanta su apoyo, generalmente, al candidato con mayor originalidad (outsider); en este caso el 27% de la votación estará disperso o en el peor de los casos se perderá (desperdiciará) en candidaturas con mínimas posibilidades.
Un repaso numérico de lo presentado anteriormente se lo puede ver en el Cuadro 1, en éste se observa que hay 27.464 más mujeres que varones (10% más), ahí también se halla un elemento importante que es el que el voto femenino, éste tendrá más fuerza que el varonil, lamentablemente no hay candidatas mujeres para la silla edil; también, los segmentos a partir de los 30 años, representan el 72,9%; esta población se puede decir que ya tiene una ciudadanía formada, es decir que ejercita sus derechos y deberes en y ante la comunidad; sin embargo, en los 2 últimos segmentos (de 70 años hacia arriba) estas personas, aparte de estar liberadas de ejercer el voto, requieren servicios municipales y específicos, como centros de salud con especialidad geriátrica, asilos, infraestructura de descanso y recreativa(plazas, parques, etc.) con accesos incluyentes, ventanillas de atención única, etc., las propuestas para el desarrollo de estos servicios han sido planteadas por una sola candidatura y podría decirse que el candidato tiene afinidad natural con este segmento; en consecuencia exista una alta probabilidad de que reciba el apoyo de este segmento poblacional.
Prescindiendo del primer segmento de la pirámide y los 2 últimos, la población que está entre los 30 años y 69 años (64%) ya está madura en cuanto al ejercicio político y ciudadano, por lo que, su identificación etárea con uno u otro candidato será la prioridad de su voto. De la oferta variopinta de candidatos, en esta parte del análisis, los que están al medio (entre los 45 años y 65 años), tendrán una mejor posición de identidad con respecto a sus votantes.
Un segundo punto de enfoque, y también importante, es ver la cobertura de necesidades básicas: acceso a vivienda, salud, educación, agua, saneamiento básico etc., en todos los casos la administración municipal juega un papel preponderante en su desarrollo; sabiendo bien que el poco o nulo acceso a estos servicios determina el nivel de pobreza de sus habitantes; en ese sentido el cuadro 2., muestra lo siguiente: se puede ver que el 60,7% de la población paceña ha satisfecho sus necesidades básicas y un 32% vive en el umbral de la pobreza, en este segmento se encuentra aquella población que no ha satisfecho completamente sus necesidades básicas y es decir que está más cerca de caer en la pobreza moderada que de entrar en el 60,7% de la población que tienen una mejor calidad de vida; la pobreza moderada, la indigente y la marginal llega al 7,2%. Como se puede ver en los datos de pobreza, se constata que los habitantes en la ciudad de La Paz, en la mayoría de los casos (60,7%) son de clase media o alta, es decir que tienen cubiertas sus necesidades básicas y aquellos ciudadanos que están en el umbral de la pobreza y en la pobreza moderada (38,9%) podrían estar inmersos en lo que se ha llegado a denominar sectores populares; la las personas en pobreza indigente y marginal, generalmente no ejercen el derecho democrático de la votación; en consecuencia aquellos candidatos que representen a la clase media tendrán mejores oportunidades de capturar un voto masivo, es decir, que aunque los candidatos, ubicados tanto a la derecha como a la izquierda del espectro social, tengan un gran apoyo de talessectores sociales, no tendrían la suficiente fuerza para hacerse de la silla edil.
Otro enfoque, no menos importante, del análisis, es ver a la población paceña por su nivel educativo, presentado numéricamente en el cuadro 3.
De acuerdo al cuadro 3., en el municipio de La Paz, un 60,1% de la población de 19 años en adelante tiene estudios superiores, un 31,3% estudió hasta la secundaria, un 7% cursó la primaria y tan sólo un 1,6% no tiene ninguna formación; en este punto se puede decir que la población que tendrá mayor preponderancia a la hora de elegir un candidato será aquella que tiene estudios superiores (60,1%); sin tratar de forzar alguna correlación entre la pobreza y el nivel educativo, llama mucho la atención la coincidencia porcentual entre las personas cuyas necesidades básicas están satisfechas, con aquellas que tienen un nivel educativo superior (60,7% y 60,1% respectivamente), y, de las personas cuyo nivel.
De acuerdo al cuadro 3., en el municipio de La Paz, un 60,1% de la población de 19 años en adelante tiene estudios superiores, un 31,3% estudió hasta la secundaria, un 7% cursó la primaria y tan sólo un 1,6% no tiene ninguna formación; en este punto se puede decir que la población que tendrá mayor preponderancia a la hora de elegir un candidato será aquella que tiene estudios superiores (60,1%); sin tratar de forzar alguna correlación entre la pobreza y el nivel educativo, llama mucho la atención la coincidencia porcentual entre las personas cuyas necesidades básicas están satisfechas, con aquellas que tienen un nivel educativo superior (60,7% y 60,1% respectivamente), y, de las personas cuyo nivel educativo llegó a secundaria con aquellas personas que viven en el umbral de la pobreza (32,0% y 31,3% respectivamente).
Finalmente, y como corolario, se puede deducir que: el votante paceño que está entre los 30 años y 69 años de edad, que es de clase media y que tiene un nivel educativo superior, será quien defina a su próxima autoridad edil, y, revisando los perfiles de los 17 candidatos, la gran mayoría tiene algo de estas 3 características, sin embargo, revisando los antecedentes eleccionarios de la ciudad de La Paz se puede constatar que los ganadores siempre estuvieron en el rango de edad de 40 años a 65 años, la mayoría fue de clase media y también la mayoría tuvo un grado de formación superior; asumiendo que los votantes votan por alguien con el que se identifican, no más de 3 candidatos reúne esas 3 características con diferencias sustanciales al resto, es decir que no es ni tan joven ni tan viejo, que es de clase media y que tiene una buena trayectoria académica, en el último punto hay uno solo que se distancia del resto por mucho; entonces, captando un 50% de la votación de estos segmentos poblacionales, y dada la dispersión del voto, el próximo ganador podría hacerlo con un 30% a 35%.






