Bolivia es reconocida mundialmente por la calidad de su quinua, pero cada habitante consume apenas 1,8 kilogramos al año. Frente a esa paradoja, investigadores de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) desarrollan alimentos con valor agregado para diversificar su consumo y lograr que este grano ancestral recupere un lugar protagónico en la alimentación diaria de las familias bolivianas.
Harina, pan, galletas, barras energéticas, quinua insuflada (pop) y pisara especial forman parte de los productos que se elaboran en el Área de Transformación de Productos Agrícolas de la Estación Experimental Patacamaya (EEP). Estas versiones fueron presentadas este martes en el Biomarket, de la Facultad de Agronomía, por el Día Nacional del Consumo de la Quinua, y puestas a degustación de la población.
“Queremos promover, pero sobre todo concienciar sobre el consumo de la quinua. Durante mucho tiempo nos acostumbramos a consumirla principalmente en sopa, pero hoy existen muchas otras alternativas nutritivas que nacen del trabajo de investigación de la universidad”, explicó el docente investigador de la EEP, Dr. Marco Patiño.
A diferencia de los productos tradicionales, estas alternativas buscan incorporar la quinua en el consumo cotidiano mediante alimentos prácticos y familiares para la población. El pan, las galletas o las barras energéticas conservan el aporte nutricional de este grano andino, reconocido por su alto contenido de proteínas de calidad, fibra, minerales y aminoácidos esenciales.
Para los investigadores, incrementar el consumo de quinua también significa avanzar hacia una mayor seguridad y soberanía alimentaria. “Es un cultivo que forma parte de nuestra identidad y desde la universidad tenemos la responsabilidad de impulsar su investigación, producción y aprovechamiento para beneficio de la población”, destacó Patiño.






