Bolivia tiene condiciones para elevar sus exportaciones desde los $us 9.926 millones registrados en 2024 hasta aproximadamente $us 16.200 millones en 2030, plantea la Fundación Milenio en su estudio “Revolución exportadora”.
Alcanzar esa meta supondría incrementar la participación de las exportaciones del 21,4% al 33% del Producto Interno Bruto (PIB) y situar a Bolivia cerca del promedio de participación del sector exportador en las economías sudamericanas.
La propuesta, presentada hoy en la Cámara de Exportadores de Santa Cruz, parte de la necesidad de convertir al sector externo en uno de los principales motores de crecimiento de la economía, generación de divisas, atracción de inversión privada y creación de empleo.
“Bolivia tiene oportunidades concretas para exportar más y diversificar sus mercados. El desafío es convertir nuestras capacidades productivas y nuestros recursos en una oferta exportadora mucho más amplia, competitiva y capaz de generar las divisas y las inversiones que el país necesita para crecer”, afirmó Henry Oporto, director de la Fundación Milenio.
El estudio denomina “revolución exportadora” a una transformación estructural y de largo plazo de la economía, que debe avanzar gradualmente y por etapas. No se trata únicamente de vender más al exterior, sino de ampliar y diversificar la oferta exportable, incorporar mayor valor agregado, acceder a nuevos mercados y fortalecer la participación boliviana en cadenas productivas y de suministro internacionales.
Uno de los principales desafíos es reducir la elevada concentración de las exportaciones. En el primer semestre de 2026, los minerales representaron cerca del 70% del valor de las ventas externas, mientras que minerales e hidrocarburos, en conjunto, concentraron más de tres cuartas partes de las exportaciones del país.
Milenio plantea fortalecer y modernizar estos sectores tradicionales, pero al mismo tiempo desarrollar nuevas cadenas exportadoras en agroindustria, alimentos, manufacturas ligeras, productos forestales y de biocomercio, servicios digitales y turismo cultural y ecológico.
La propuesta busca también que una mayor proporción de la fuerza laboral pueda desplazarse desde actividades informales y de baja productividad hacia sectores más competitivos, modernos y con capacidad de generar empleo formal y mejores ingresos.
Para avanzar hacia ese objetivo, el estudio plantea políticas de acceso a mercados, mejoras en infraestructura y logística, un régimen adecuado de incentivos a la exportación, innovación y transferencia tecnológica, promoción de inversiones y condiciones macroeconómicas e institucionales que favorezcan la actividad productiva.
La “revolución exportadora” propone, en suma, hacer de las exportaciones y de la inversión privada dos pilares de una transformación productiva que permita ampliar la generación de divisas, diversificar la economía y reducir su vulnerabilidad externa.





