La investigadora Mónica Guzmán fue galardonada en Budapest por la Asociación Internacional de Hidrogeólogos (IAH). El reconocimiento destaca sus pioneros estudios sobre el impacto de los incendios forestales en la recarga de aguas subterráneas en la Chiquitania, hallazgos que ya impulsaron normativas locales de conservación.
La Asociación Internacional de Hidrogeólogos (IAH) concedió a la investigadora e hidróloga Mónica Guzmán Rojo el IAH Applied Hydrogeology Award 2026, (Premio de Hidrogeología Aplicada de la AHI 2026) uno de los galardones de mayor trascendencia en la ciencia del agua a escala global. La distinción reconoce a profesionales que realizan contribuciones excepcionales en la aplicación práctica de la hidrogeología, con un impacto medible en países en desarrollo.
La notificación oficial, enviada por la Secretaria General de la IAH, Jane Dottridge, destaca el dictamen de un panel evaluador independiente: “Sus contribuciones se extienden más allá de la investigación académica y demuestran un compromiso con la aplicación de la hidrogeología en la práctica”. El jurado resaltó que el trabajo de Mónica Guzmán genera un impacto directo tanto en Bolivia como a escala internacional.
El trabajo de Guzmán, quien es doctora en Ciencias de la Ingeniería por la Vrije Universiteit Brussel y actual coordinadora del Grupo de Investigación Hidrológica IHDRA en la Universidad Católica Boliviana (UCB), tomó al municipio de San José de Chiquitos como un laboratorio natural. Mediante el monitoreo directo en zonas vulnerables como El Sutó y el área protegida Santa Cruz la Vieja, la investigadora demostró científicamente de qué manera las altas temperaturas del fuego modifican la porosidad del suelo e impiden la infiltración del agua de lluvia.
“Para Bolivia este premio tiene un significado muy especial porque permite llevar más lejos una conversación que cobró fuerza en San José de Chiquitos, donde comenzamos a preguntarnos qué pasa realmente con el agua subterránea después del fuego. Y precisamente esa inquietud nos fue mostrando algo mucho más amplio, que los incendios están profundamente conectados con el agua y que sus consecuencias no se sienten de la misma manera para todos. Que estos hallazgos hoy puedan aportar a una conversación global sobre fuego, agua y equidad es, para mí, una de las cosas más gratificantes de todo este camino”, enfatizó desde Budapest, Hungría.





