El responsable del Área de Prevención de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de Cochabamba, Eddy Hinojosa, informó que estos casos son investigados por la división correspondiente de la Fuerza Especial Lucha Contra el Crimen (FELCC).
“A la fecha están desaparecidos”, lamentó Hinojosa y explicó que estos menores de edad son vulnerables para redes que “buscan niños a pedido”.
Confirman que algunos pequeños son dopados por sus padres para simular enfermedades y lograr que las personas les den algunas monedas. La Defensoría realiza operativos diarios.
Los niños que trabajan en las calles de Cochabamba están expuestos a múltiples riesgos, uno de ellos es la trata y tráfico de personas. Al menos cinco pequeños de este segmento fueron reportados como desaparecidos durante esta gestión.
Explicó que generalmente los reclutan con fines ilícitos, como el tráfico de órganos, prostitución o microtráfico.
Sospecha que detrás de estas desapariciones están personas que conducen “autos sospechosos” y frecuentan calles donde están los niños trabajadores para tomarles fotografías.
Hinojosa indicó que la Policía realiza las investigaciones correspondientes para comprobar si los niños desaparecidos fueron víctimas de redes de trata o se marcharon de manera voluntaria.
Para prevenir este tipo de hechos, la Defensoría de la Niñez optó por desarticular las zonas de mayor afluencia de niños trabajadores, por ejemplo, la avenida Beijing.
Para retirar de las calles a estos pequeños, la Defensoría hizo que sus padres firmen documentos en los que se comprometieron a garantizar los derechos de sus hijos.
Detrás de estos casos están adultos ayoreos, por ejemplo, que llegan en gran número a Cochabamba y “hacen un uso frontal de los niños con fines de mendicidad”.
Sientan a los pequeños en sillas de ruedas, a pesar de que no tienen ningún grado de discapacidad y, para que aguanten, les suministran somníferos. Esto fue confesado por los mismos comunarios, en el marco de un trabajo investigativo de la Defensoría.
Cuando quisieron llevar a estos pequeños al médico forense, los comunarios retornaron a sus tierras.
La Defensoría de la Niñez corroboró que estas personas, usando niños, ganan hasta 300 bolivianos en media jornada. Cuando llueve, por ejemplo, no salen a mendigar, sino que alquilan habitaciones en alojamientos y acuden a todos sus puntos de “trabajo” en taxis, a través de esas situaciones “te das cuenta de que sus ingresos son elevados”.
Por Opinión






