El gigante asiático había logrado reducir los casos locales de COVID-19 prácticamente a cero, lo que permitió que la economía se recuperara y la vida volviera en gran medida a la normalidad.
Pero un nuevo brote de la variante delta, que se propaga rápidamente, llegó a docenas de ciudades a partir de un foco de contagios entre los trabajadores de la limpieza del aeropuerto de Nanjing y provocó una cadena de casos en todo el país.
Y en toda China, las autoridades confinaron ciudades enteras, cortaron líneas de transporte y están haciendo millones de test para luchar contra el mayor brote de coronavirus en meses.
Wuhan, la ciudad donde hace más de un año y medio surgió la COVID-19 por primera vez, ha registrado varios casos de infección local. No solo Wuhan, sino también varias ciudades dispersas en la geografía china están endureciendo las medidas de control.
Este brote preocupa especialmente por la gran dispersión de los casos, en gran parte debido a la alta movilidad de los ciudadanos por las vacaciones estivales.
Agencias






