En el 1er Congreso de Gas, Petróleo y Transición Energética, impulsado por la Sociedad de Ingenieros de Bolivia – Santa Cruz (SIB-SC), el Ingeniero de Proyectos de YPFB, Luis Alberto Bedregal, presentó un panorama detallado sobre el avance de las plantas de biodiésel de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), proyectos estratégicos que marcan un punto de inflexión para la política energética nacional.
Actualmente se cuenta con tres plantas:
Planta Biodiésel I: Ubicada en Santa Cruz, ya se encuentra en operación con una capacidad instalada de 250.000 litros diarios, con productos como Biodiésel B100, glicerina y soapstocks.
Planta Biodiésel II: En El Alto, con un avance de obra superior al 90%, se espera que inicie operaciones en el corto plazo, contribuyendo a cubrir la demanda del occidente del país con productos como Biodiésel B100, glicerina y soapstocks.
Planta HVO: Se trata de una planta ubicada en Santa Cruz, con ingeniería básica (PDP) del proceso principal ISBL: H2Brigde – Hydroflex y especificaciones técnicas OSBL. Produce 9.000 BDP de diésel y 1.430 TPD renovable, además de subproductos como Combustible de Aviación Sostenible (SAF), Hidrógeno, GLP y gasolina liviana.
Bedregal explicó que todas las plantas contemplan procesos de pretratamiento, transesterificación y centrifugado, obteniendo un biodiésel de calidad acompañado de glicerina como subproducto, lo que abre oportunidades para nuevas cadenas de valor.
“Estas primeras plantas en Bolivia marcan un hito: no solo nos permitirán reducir la dependencia del diésel importado, sino también impulsar una industria local de aceites y de reciclaje que beneficiará a productores, transportistas y al conjunto de la economía”, destacó.
El biodiésel en Bolivia se elabora principalmente a partir de aceites vegetales como soya, palma y girasol, además de aceites usados de cocina recolectados en diferentes puntos del país. “Este modelo busca fortalecer el vínculo con el sector agrícola y al mismo tiempo promover prácticas de economía circular mediante el reciclaje de residuos aceitosos”, acotó Bedregal.
Las plantas de YPFB tienen como meta avanzar en mezclas progresivas con diésel fósil, comenzando con B5 (5% biodiésel), luego B7 y B10. Estas proporciones no solo ayudan a reducir la dependencia de importaciones de combustibles, sino también a disminuir las emisiones contaminantes, consolidando una estrategia de transición energética más limpia y sostenible.
El objetivo es avanzar en las mezclas combinando biodiésel con diésel fósil, lo que permitirá una transición ordenada y compatible con los motores existentes en el parque automotor nacional.
El especialista recordó que la región ya cuenta con experiencias sólidas en este campo: Brasil opera más de 100 plantas y Argentina más de 40, países que en la actualidad son referentes en producción de biocombustibles. Bolivia busca seguir esa senda, aprovechando su potencial agrícola y la necesidad urgente de diversificar la matriz energética.
Por: Economy






